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Fisura anal
por: José A. de la Osa
Consultado: Profesor Guillermo Deyá Mirabent
Para quienes no “frecuentan” habitualmente el lenguaje médico, el término Coloproctología les podría sonar incluso como una especie de trabalenguas. Fue en la década del 40, del recién finalizado siglo XX, cuando comenzó a establecerse el nuevo concepto de Coloproctología, que se define como una especialidad clínico-quirúrgica, derivada de la cirugía general, para la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades del colon, recto y ano.

Esta especialidad surge por el desarrollo de la Proctología, dedicada a la atención de las afecciones rectales y anales, que tuvo sus orígenes en la Inglaterra del siglo XIX.

El profesor Guillermo Deyá Mirabent, Jefe del Servicio de Coloproctología del Hospital Clínico-Quirúrgico Hermanos Ameijeiras, y una reconocida autoridad en la especialidad, al abordar el tema de la fisura anal refiere que es una lesión benigna, ulcerada, superficial, localizada como su nombre indica en el canal anal, y que aparece con mayor frecuencia en la llamada “comisura posterior del ano”. Esta dolencia se conoce también como abrasión, fisura aguda o crónica.

-¿Podría establecer las diferencias entre fisura y fístula?

-En ocasiones la fisura es una puerta de entrada de gérmenes patógenos (que originan y desarrollan enfermedades) que dan lugar a la formación de abscesos, y con posterioridad a la creación de una fístula, definida en cirugía como un conducto anormal, ulcerado y estrecho, que se abre en la piel y en las membranas mucosas.

 

-Ahora, en orden de importancia, quisiera que enumerara, Profesor, las causas más frecuentes de la fisura.

-Hay dos factores fundamentales: uno, el factor predisponente, en el que las causas son de origen anatómico, relacionadas con alteraciones de la elasticidad del esfínter (así llamado al músculo en forma de anillo que cierra un orificio natural); y dos, por causas directas: el estreñimiento, el paso de cuerpos extraños ingeridos, como espinas de pescado, huesos; o introducidos como las cánulas de los enemas, la práctica del coito anal. También infecciones locales.

-¿Cuáles son sus signos y síntomas fundamentales?

-En primer lugar, el dolor, que se manifiesta con una gran intensidad y se distingue incluso de otros dolores de la región anal por ser cíclico: de aparición y alivio. El dolor se presenta al distenderse el ano durante el paso de las heces, se alivia inmediatamente por un corto lapso, para reaparecer con mayor intensidad y mantenerse durante horas. Asimismo, se producen sangramientos (sangre roja rutilante), contracciones espasmódicas del esfínter, secreción purulenta con irritación de la zona, acompañada de prurito (picazón), entre otras manifestaciones.

-¿A qué edades, y también en qué sexos, se manifiesta más comúnmente? ¿Es una dolencia de aparición frecuente?

-Su incidencia mayor ocurre en la edad adulta, aunque no es infrecuente en niños. En la tercera edad se ve raramente. Es más común en la mujer que en el hombre, con una relación de 2 a 1. Si analizamos su frecuencia en nuestra especialidad, cede sólo el primer lugar a las hemorroides, a las cuales, por otra parte, “acompaña” en múltiples ocasiones.

 
 
 
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