No hay forma de decirlo de otra manera. Fumar es muy dañino para la salud pues afecta a casi todos los órganos del cuerpo. Quienes respiran el humo de forma pasiva también pueden tener muchos de los mismos problemas sufridos por los fumadores. No existe una manera segura de usar el tabaco.
La nicotina contenida en el humo resulta tan adictiva como la heroína, la cocaína o el alcohol y de forma similar se pueden experimentar síntomas físicos y sicológicos de abstinencia cuando se deja de fumar.
El humo del tabaco contiene alquitrán, compuesto por más de 4,000 sustancias químicas incluyendo más de 60 conocidas como cancerígenas, además de otras sustancias químicas como cianuro, benceno, formaldehído, metanol, acetileno, amoníaco así como gases venenosos como el monóxido de carbono y el óxido de nitrógeno.
El fumador típico realiza alrededor de 10 bocanadas de cada cigarrillo y quien fuma una cajetilla al día recibe alrededor de 200 “impactos” de nicotina y de múltiples sustancias tóxicas cada día. Toda una gran mezcla destructiva.
No es tiempo de fumar
Fumar por tiempo prolongado favorece la aparición de múltiples enfermedades, tres de ellas las primeras causas de muerte en nuestro país: las cardíacas, el cáncer y los accidentes cerebrovasculares.
En quienes fuman se puede presentar dificultades en la erección del pene, enfermedades pulmonares, demora en la cicatrización de las heridas, afectación del sistema inmunitario, disminución de los sentidos del gusto y del olfato, daños arteriales, envejecimiento prematuro de la piel, mal aliento, enfermedades de las encías y dientes manchados, etc.
El hábito de fumar causa aproximadamente el 87% de las muertes por cáncer del pulmón. Además, puede provocar esta enfermedad en la laringe, boca, faringe, esófago, vejiga, riñón, páncreas, cuello uterino, estómago y algunos tipos de leucemia.
Aproximadamente la mitad de todos los fumadores incorregibles morirán debido a este hábito.
Pensando en los niños
Fumar en el embarazo genera un alto riesgo porque cuando una mujer embarazada fuma está fumando por dos. La nicotina, el monóxido de carbono y otras sustancias químicas peligrosas contenidas en el humo entran al torrente sanguíneo y pasan directamente al cuerpo del bebé y le impiden obtener los nutrientes vitales y el oxígeno que necesita para su crecimiento.
Igual sucede durante la lactancia por contaminación de la leche materna. Pueden presentarse diversas complicaciones de diferente gravedad durante el embarazo incluida la muerte del feto.
Después del nacimiento estos niños pueden tener problemas de aprendizaje, de atención y de conducta en la etapa escolar así como mayor riesgo de infecciones pulmonares y en los oídos.
¿Estamos a tiempo?
Cuando por ley se prohíbe fumar en lugares públicos se demuestra una rápida reducción de los infartos cardíacos y mientras más tiempo se cumplan estas restricciones, mayor es su efecto beneficioso.
Nunca es tarde para abandonar el tabaco, aunque cuanto más temprano se deja de fumar menores serán las probabilidades de contraer cáncer y otras enfermedades debidas al tabaquismo.
A los 9 meses de abandonar el hábito disminuye la tos, la tupición nasal, el cansancio, la dificultad para respirar, la circulación mejora y aumenta la función pulmonar.
Después de 5 años el riesgo de un accidente cerebrovascular se reduce al de una persona que no fuma.
Después de 10 años el índice de mortalidad debido al cáncer del pulmón se reduce casi a la mitad y también el riego de contraer cáncer de la boca, la garganta, el esófago, la vejiga, el cuello uterino y el páncreas.
Pasados 15 años el riesgo de insuficiencia coronaria es ya el mismo que el de una persona que no fuma.
En fin, solo dos palabras para definir una buena salud: ¡PROHIBIDO FUMAR!
*Jefe del Servicio de Endocrinología del Hospital Docente "Dr. Salvador Allende"