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Pie plano
por: José A. de la Osa Consultado: Doctora Felicia Pérez Duvergel
 
Los científicos llegaron a una conclusión: los seres humanos estamos “diseñados” para andar descalzos, al constatar que personas que nunca han usado calzados tienen los pies más fuertes y con menos deformidades.

Sin embargo, nadie pondría en duda que los zapatos cumplen una función de protección, y, también, otra no menos importante, estética, en correspondencia con las exigencias de la sociedad de nuestro tiempo.

Atendiendo a los criterios apuntados, para “reforzar el pie” muchos especialistas aconsejan que durante el período preescolar los niños anden descalzos la mayor cantidad de tiempo posible. También es recomendable que cuando anden en bicicleta o suban en escaleras hagan trabajar la punta del pie.

Revisando en estos días estadísticas internacionales, encontré reportes en los que se afirma que uno de cada cinco adultos tiene el pie plano. ¿Es tan frecuente este padecimiento en nuestro medio? ¿Hay formas de prevenirlo o de establecer tratamientos adecuados para la corrección en etapas tempranas de la vida? ¿En verdad progresos de la civilización, como los suelos lisos, resultan inadecuados para que los niños aprendan a caminar correctamente?

El tener los pies planos se puede definir, de manera simplificada, como aquellos en los cuales no se forma arco longitudinal interno y existe una huella plantar plana. En condiciones normales el apoyo del pie no se realiza sobre toda la superficie de la planta, sino que presenta un arco interno que lo eleva en su parte media formando lo que se conoce familiarmente como “puente” o “empeine”.

La doctora Felicia Pérez Duvergel, jefa del Servicio de Ortopedia y Traumatología del Hospital Pediátrico de Centro Habana, comenta que desde siempre se ha considerado el pie plano como una enfermedad o una causa predisponente de enfermedad y que, por tanto, necesita tratamiento.

--Es uno o son varios, doctora, los tipos de pies planos?

--Son varios, y, en dependencia de la causa que los produzcan, pueden ser en uno o en ambos pies. Pueden ser congénitos (desde que el niño nace) o adquiridos (por traumatismos, fracturas, sepsis, por afecciones generalizadas como en la artritis reumatoidea o enfermedades que originan desbalance neuromuscular (en la parálisis cerebral infantil, por ejemplo). De forma práctica se clasifican en grado I, II y III.

--¿Se hereda la predisposición de padecerlos?

--Se plantea que todas las afecciones o deformidades podálicas (de los pies) presentan una causa multifactorial, aunque algunas personas presentan predisposición de padecerlas.

--¿Es posible establecer medidas para la prevención?

--No. La realización de ejercicios (como los de punta de pie y otros) no contribuye a la prevención del pie plano, aunque sí mejora el estado de los músculos posturales del arco longitudinal interno y de todo el pie.

--¿Cómo saber que un niño presenta esta dolencia? ¿Qué manifestaciones nos podrían hacer pensar en ella?

--Por la deformidad que se presenta en la parte interna del pie, asociada a síntomas como dolores en los pies y región posterior de las rodillas, cansancio, sensación de calambres. Pueden estar asociadas otras deformidades como genus valgus (cuando se unen las rodillas y se separan los pies), genus varus (se separan las rodillas y se unen los pies), genus recurvatun (el niño cuando se encuentra en posición de pie las rodillas “se le van” hacia atrás), y en la escoliosis o curvatura de la columna vertebral.

--¿El diagnóstico es clínico o se demandan exámenes complementarios?

--Es fundamentalmente clínico, aunque en ocasiones se requiere del auxilio de exámenes radiológicos, según criterio médico.

--¿Cuál es la edad ideal para el comienzo del tratamiento?

--La de los 2 años, puesto que a esta edad ya el niño ha aprendido a relacionar su centro de gravedad con su polígono de sustentación (sus pies) y la marcha, hay distribución de la grasa plantar y el pie tiene un tamaño adecuado para un calzado corrector.

--¿En qué consiste la terapéutica y cuánto dura el tratamiento como promedio?

--Debo comenzar diciendo que el tratamiento del pie plano constituye un verdadero reto, a fin de poder garantizarle al paciente una curación definitiva. Esta es una afección compleja, dada por su origen o causa multifactorial.

Por ello, el tratamiento está encaminado a corregir los trastornos de la deformidad, sin que se establezca límite de tiempo, que estará siempre en dependencia de la causa. La terapéutica incluye ejercicios y manipulaciones del pie, calzado ortopédico, soporte, plantillas y cirugía en los pacientes que la requieran.

--¿Se considera una dolencia frecuente en nuestro medio?

--Sí, aunque no contamos con estadísticas que muestren el número real de personas aquejadas de este padecimiento. Es práctica habitual en nuestros servicios de ortopedia la atención de niños con los pies planos.

--¿Podría valorar como beneficioso que, al menos en casa, caminemos descalzos con regularidad?

--Considero que sí, y más que en suelos lisos principalmente en terrenos irregulares, sobre la arena, para citarte un ejemplo, porque estimula la musculatura del pie.

--¿Cuál considera que es el zapato ideal para una niña o un niño sanos?

--Los de punteras anchas, ajustados al pie y de tamaño apropiado, que es esencial para el desarrollo y crecimiento normal del pie.

--¿Desea añadir algo más?

--Que ante la primera sospecha de los padres de que su hijo tiene el pie plano, debe consultarse de inmediato al médico de familia.