Imprimir

Cómo ayudar a un alcohólico con trastorno bipolar

El trastorno bipolar, antiguamente conocido como psicosis maníaco-depresiva, es un conjunto de perturbaciones del ánimo caracterizadas por fluctuaciones notorias en el humor, el pensamiento, el comportamiento, la energía y la capacidad de realizar actividades de la vida diaria.

El término “enfermedad maníaco-depresiva” apareció por primera vez en 1958. El actual, “trastorno bipolar”, se volvió popular solo recientemente.

El origen de este trastorno parece ser orgánico. No se conocen todos los orígenes biológicos específicos del mismo, aunque se cree en la existencia de determinada relación entre los neurotransmisores cerebrales, serotonina y dopamina.

La persona afectada por este desorden cambia su estado de ánimo entre la manía o hipomanía dada por fases de alegría, exaltación, euforia y grandiosidad, hacia la depresión, manifestada por tristeza, inhibición e ideas de muerte.


El desequilibrio empieza habitualmente en la adolescencia o en la adultez temprana y tiende a ser una condición permanente a lo largo de la vida.

Debido a que el trastorno bipolar se presenta de manera general en adultos jóvenes, conlleva un elevado costo social, siendo la segunda causa de discapacidad laboral a nivel mundial; además, quienes lo padecen presentan un riesgo mayor en relación a la población general de mortalidad por suicidio, homicidio, accidentes y por causas naturales como las enfermedades cardiovasculares.

El trastorno bipolar geriátrico es la aparición de la enfermedad en pacientes de edad avanzada, habitualmente de más de 50 años de edad, donde los mecanismos cerebrales reguladores del estado de ánimo parecen encontrarse alterados por diversas causas.

Alcoholismo y trastorno bipolar

El trastorno bipolar y el alcoholismo pudieran presentarse en conjunto. Si bien no se comprende claramente la relación entre esta enfermedad y la ingestión poco saludable de bebidas alcohólicas, algunos factores podrían estar relacionados, como son los hereditarios, pues cambios genéticos pudieran afectar la química del cerebro en relación con el trastorno bipolar. De esta manera, la misma genética pudiera afectar la respuesta del cerebro al alcohol y a otras drogas, aumentando el riesgo a estas adicciones.

Debido a estos estados de depresión y ansiedad, algunas personas, tal vez conocidos suyos, beban para aliviar sus síntomas. Beber al inicio da la impresión de propiciar ayuda, pero a largo plazo, empeora el padecimiento. Esto puede conllevar a beber aún más y a un círculo vicioso difícil de superar.

En la fase de manía del trastrono bipolar surge una mejoría notable de la depresión y habitualmentre suele estar caracterizada por un estado de ánimo sumamente exaltado o eufórico e hiperactividad. Con frecuencia deriva en la toma de malas decisiones y una disminución de las inhibiciones, pudiendo llevar a consumir más alcohol y también al abuso de otras sustancias.

Usted debe conocer cómo las personas con trastorno bipolar y alcoholismo u otro tipo de adicción a otras drogas, incluso consumidas simultáneamente con el alcohol, tienen un diagnóstico doble.

El trastorno y el alcoholismo o abuso de otras sustancias adictivas constituyen una combinación peligrosa. Cada una de estas situaciones tiende a empeorar las manifestaciones y la gravedad de la otra.

Sufrir de ambas al unísono incrementa el riesgo de cambios en el estado de ánimo, depresión, violencia y hasta posibilidades de suicidio.

Se necesita su ayuda en Cuba y en cualquier otro país

El tratamiento podría requerir de la experiencia de los profesionales de salud mental especializados en el tratamiento de ambos trastornos.

Quien usted considere que ha perdido el control de lo que bebe o de las drogas adictivas que usa, asociado a cambios en sus estados de ánimo, usted mismo, si no puede o no lo desea el propio paciente, debe solicitar ayuda para esa persona antes de que sus problemas empeoren y sean más difíciles de tratar.

Resulta en extremo importante que él o ella sean consultados con un experto en salud mental de inmediato, así como acudir a la Asociación de Alcohólicos Anónimos (AAA), tanto quien abusa de las bebidas alcohólicas como quien al mismo tiempo tiene síntomas de trastorno bipolar u otra afección mental. Si embas situaciones se encuentran vinculadas, la consulta también es de carácter obligatorio para el bien de las víctimas afectadas y necesitadas de su ayuda.

En nuestro país se debe acudir al Cento de Salud Mental o al siquiatra más próximo al domicilio del afectado así como a los grupos de la AAA en cualquier parte del país y cuya sede central se encuentra en la calle 27, número 156 (interior), entre L y M, en El Vedado, municipio de Plaza de la Revolución, La Habana. Su correo electrónico es aacubaosg@gmail.com.

 http://www.radiococo.icrt.cu/noticias/salud/como-ayudar-a-un-alcholico-con-trastorno-bipolar/

 

El trastorno bipolar, antiguamente conocido como psicosis maníaco-depresiva, es un conjunto de perturbaciones del ánimo caracterizadas por fluctuaciones notorias en el humor, el pensamiento, el comportamiento, la energía y la capacidad de realizar actividades de la vida diaria.

El término “enfermedad maníaco-depresiva” apareció por primera vez en 1958. El actual, “trastorno bipolar”, se volvió popular solo recientemente.

El origen de este trastorno parece ser orgánico. No se conocen todos los orígenes biológicos específicos del mismo, aunque se cree en la existencia de determinada relación entre los neurotransmisores cerebrales, serotonina y dopamina.

La persona afectada por este desorden cambia su estado de ánimo entre la manía o hipomanía dada por fases de alegría, exaltación, euforia y grandiosidad, hacia la depresión, manifestada por tristeza, inhibición e ideas de muerte.


El desequilibrio empieza habitualmente en la adolescencia o en la adultez temprana y tiende a ser una condición permanente a lo largo de la vida.

Debido a que el trastorno bipolar se presenta de manera general en adultos jóvenes, conlleva un elevado costo social, siendo la segunda causa de discapacidad laboral a nivel mundial; además, quienes lo padecen presentan un riesgo mayor en relación a la población general de mortalidad por suicidio, homicidio, accidentes y por causas naturales como las enfermedades cardiovasculares.

El trastorno bipolar geriátrico es la aparición de la enfermedad en pacientes de edad avanzada, habitualmente de más de 50 años de edad, donde los mecanismos cerebrales reguladores del estado de ánimo parecen encontrarse alterados por diversas causas.

Alcoholismo y trastorno bipolar

El trastorno bipolar y el alcoholismo pudieran presentarse en conjunto. Si bien no se comprende claramente la relación entre esta enfermedad y la ingestión poco saludable de bebidas alcohólicas, algunos factores podrían estar relacionados, como son los hereditarios, pues cambios genéticos pudieran afectar la química del cerebro en relación con el trastorno bipolar. De esta manera, la misma genética pudiera afectar la respuesta del cerebro al alcohol y a otras drogas, aumentando el riesgo a estas adicciones.

Debido a estos estados de depresión y ansiedad, algunas personas, tal vez conocidos suyos, beban para aliviar sus síntomas. Beber al inicio da la impresión de propiciar ayuda, pero a largo plazo, empeora el padecimiento. Esto puede conllevar a beber aún más y a un círculo vicioso difícil de superar.

En la fase de manía del trastrono bipolar surge una mejoría notable de la depresión y habitualmentre suele estar caracterizada por un estado de ánimo sumamente exaltado o eufórico e hiperactividad. Con frecuencia deriva en la toma de malas decisiones y una disminución de las inhibiciones, pudiendo llevar a consumir más alcohol y también al abuso de otras sustancias.

Usted debe conocer cómo las personas con trastorno bipolar y alcoholismo u otro tipo de adicción a otras drogas, incluso consumidas simultáneamente con el alcohol, tienen un diagnóstico doble.

El trastorno y el alcoholismo o abuso de otras sustancias adictivas constituyen una combinación peligrosa. Cada una de estas situaciones tiende a empeorar las manifestaciones y la gravedad de la otra.

Sufrir de ambas al unísono incrementa el riesgo de cambios en el estado de ánimo, depresión, violencia y hasta posibilidades de suicidio.

Se necesita su ayuda en Cuba y en cualquier otro país

El tratamiento podría requerir de la experiencia de los profesionales de salud mental especializados en el tratamiento de ambos trastornos.

Quien usted considere que ha perdido el control de lo que bebe o de las drogas adictivas que usa, asociado a cambios en sus estados de ánimo, usted mismo, si no puede o no lo desea el propio paciente, debe solicitar ayuda para esa persona antes de que sus problemas empeoren y sean más difíciles de tratar.

Resulta en extremo importante que él o ella sean consultados con un experto en salud mental de inmediato, así como acudir a la Asociación de Alcohólicos Anónimos (AAA), tanto quien abusa de las bebidas alcohólicas como quien al mismo tiempo tiene síntomas de trastorno bipolar u otra afección mental. Si embas situaciones se encuentran vinculadas, la consulta también es de carácter obligatorio para el bien de las víctimas afectadas y necesitadas de su ayuda.

En nuestro país se debe acudir al Cento de Salud Mental o al siquiatra más próximo al domicilio del afectado así como a los grupos de la AAA en cualquier parte del país y cuya sede central se encuentra en la calle 27, número 156 (interior), entre L y M, en El Vedado, municipio de Plaza de la Revolución, La Habana. Su correo electrónico es aacubaosg@gmail.com.

 http://www.radiococo.icrt.cu/noticias/salud/como-ayudar-a-un-alcholico-con-trastorno-bipolar/